Don Bosco veía la propia realidad reflejada en sus sueños. Nosotros también podemos soñar despierto con una propuesta nueva para que la Violencia Escolar pueda cada día disminuir, hasta lograr la convivencia sana y respetuosa con los demás.
Por eso debemos inventar un sueño, que se haga realidad, en el que aparezcan como protagonista la presencia de Don Bosco y cada uno de nosotros en el lugar que nos toca vivir, estar, desempañando nuestros respectivos roles y funciones para solucionar los problemas actuales, vigentes que afectan a toda una humanidad.
Don Bosco fue un maestro en el arte de dar una orientación educativa al tiempo libre de sus muchachos. A su lado todos se sentían felices, entusiasmados y con ganas de vivir y de concretizar un proyecto de vida. Reflexionando permanentemente sobre como aprovechar el tiempo libre.
Don Bosco dio respuesta a las necesidades de los jóvenes de su tiempo que estaban trabajando en la ciudad lejos de sus familias con la formación integral, para ser cada día mejores personas.

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